EL NARANJO DE LA ESQUINA
El amor se compara constantemente con hechos o situaciones de la vida, muchas veces estas están relacionadas con sentimientos y emociones.
En este caso, siento deseo de compararlo con un árbol frutal. Que desde pequeño hay que tratarlo con delicadeza, ya que es nuevo y frágil, posee espinas que hay que saber tratar, se debe proteger del crudo invierno y las crueles heladas, ya que estas podrán acabarlo. Tampoco se podrá abandonarlo o regarlo en demasía, porque estos excesos lo aniquilarían. Si se lo regó y se le dio cariño llegara la primavera, donde lentamente crecerán los retoños verdes y poco después despuntaran como un milagro pequeñas florcillas.
En este momento muestra el todo su encanto, su energía y su agradecimiento, al cuidado que le brindo su amo.
Esa belleza debe ser admirada y transmitida al mundo, ya que sin flores de colores el mundo seria triste. No debe existir el egoísmo.
Tanto los niños del lugar jugaran alrededor de esta maravilla de la naturaleza, como las pequeñas y laboriosas abejas tomaran su mas puro néctar, con desprendimiento y alegría se ira formando el fruto, de abundante tamaño y vivaz color.
En ese momento el amor de DIOS da el toque mágico para que engendre dentro del fruto el sabor de la fruta, que en realidad es el alma de todo el esfuerzo que hizo el que la cuido, año a año.
Repitiendo este ciclo obtendrá madurez y experiencia, reforzando su tallo y ramas, para poder dar más cantidad de frutos al mundo.
Pero yo les puedo contar que soy un pequeño naranjo, a punto de morir.
Y que no hay peor sufrimiento que el de haber nacido en esta tierra sana y santa, totalmente nutrida de todo lo necesario para ser feliz y no tener el amor y el cariño de un jardinero, que te de lo poquito que necesitas, para crecer y poder realizar el sueño de darle el mejor fruto a todo el mundo que pase por esta esquina.
Luchando por mantenerse vivo y con esperanza de que su sueño es posible, el naranjo desnutrido, es la tristeza del lugar, no muere, pero no puede vivir, esta solo en la esquina gris, solitario, ya que no da flores ni fruto, solamente por que le falta el cariño de un simple jardinero. Sin poder entender este mundo solo le queda dejarse morir en vida.
Firma: El naranjo de la Esquina.
Nosotros, humanos, comprendamos que el amor en sus comienzos necesita, cariño, esmero, preocupación ya que es frágil. Y el encanto es parte del deseo por el otro, debe ser la llama eterna que nunca ha de morir, y así ser desprendido, entregar todo el amor que sobra, que seguro a otro le va a hacer bien, siempre se puede dar mas amor, cuando el amor es puro y verdadero, DIOS, pone un magia en el fruto de este amor, es el regalo mas lindo, y todo debido a la constante dedicación y esfuerzo. Año tras año este ira creciendo y madurando para ser mas útil, e inteligente, pero a la vez también tierno y protector. No dejemos que el entorno enturbie nuestras cabezas, no tengamos miedo de amar, aunque seamos cautos de que la caída es muy dolorosa, arriesguémonos por este noble sentimiento, cultivémoslo, y cuidémoslo para no tenerlo a nuestro alcance triste y gris, para que este muerto en vida.
Mariano F. Calvo
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