PARA UN PEQUEÑO REY

Había una vez, en un reino muy lejano,
Un monarca muy pequeño de tamaño,
Y aunque muy pocos súbditos tenia
Siempre los esclavizo con sus manías.
Había que darle siempre de comer en la boca,
Jamás se puso ni se quito la ropa;
Y llevarlo a pasear todas las tardes
En un carruaje que empujaban por las calles.
Por las noches sus súbditos tenían
Que cantarle sus canciones preferidas
Y hamacarlo suavemente en sus brazos
Hasta que el sueño le cerraba los ojazos.
Y es que era lindo este rey, tan lindo era
Que sus ojos semejaban dos estrellas,
Y sus manos tan pequeñas y tan suaves,
Parecían las alas de las aves.
Mas quien le vio sintió inmediatamente
Que era un tirano adorado por su gente
Y aunque gritara a voz en cuello sus locuras
Todos corrían a obedecerle con ternura.
Imagínate, hijo mío, si esto fuera
En realidad una historia verdadera:
El reino era esta casa; el pobre pueblo
Eran mama y papá, tan solo ellos.
Y ese rey, tan caprichoso y tan bonito . . .
Ese eras tu, pero mucho mas chiquito.

Sergio Danti

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