Prefacio
(por Jorge Adalberto Juárez)

             En un mundo donde todo vale, donde el poder está supeditado simplemente a lo que tenés. Donde las palabras "Amor" o "Sentimiento" pasaron a ser solo eso palabras (y de segundo plano) donde la visión de lo esencial se muestra a través de un monitor con un tablero repleto de botones. Donde todo esto que digo no solo no es percibido por la sociedad actual, sino que hasta es tomado como "normal". Porque parece que es normal que el famoso "te quiero" halla sido substituido por el "cuanto es" ó el "unamos nuestras cuentas bancarias".
             Gracias a Dios y a los muchos pocos abanderados de la vida que aun existen, hay una pequeña gran esperanza. En el centro de cada ser humano hay un gran manantial de sensaciones donde reflorecen en cascada infinidad de formas del sentimiento, tales como la pasión, el orgullo, la alegría, el regocijo, el sufrimiento, el dolor, el amor. El amor.
             Por eso la esperanza. Aun quedan almas que se animan a darle pie a esas sensaciones, a decir "no me importa cuanto es ni cuanto tenés", todavía hay almas que se niegan a claudicar ante el desenfrenado ataque del materialismo. Todavía hay "locos" que atentan contra lo "normal" y contra eso que todos llaman realidad, cuando no es mas que una fantasía creíble. Por eso se que hay una esperanza, por los que se atreven a decir lo que sienten mediante la sociedad que forman puño y corazón, por los que se atreven a amar sin ser amados, por los que cambian eternidades placenteras, por un pequeño momento hermoso. Por gente que cree en la gente... 

por E. Dupè.